La Sal del Tiempo

Huerga & Fierro, Madrid, 2006

 

En "La Sal del Tiempo" José Siles nos transmite el susurro del oleaje envuelto en un aroma que alimenta la nostalgia de lo vivido y de lo que está pendiente de vivir. Cuestionando la verdad del tiempo, su naturaleza impostora y proteica que se obstina en no ser más que cambio, tránsito, fluir continuo donde el todo y la nada forjan un mismo destino, un sino cuya condena consiste únicamente en...volver a empezar.

 

 

Proteus

Agua que lenta

se deshace 

en agua que en su fluir  calmado

se diluye.

Agua que jamás fue hielo

ni padeció

ese virus de vida

disipada

y que habita

malgastándose

en el vapor

 ese sultán evanescente y derrochador.

 

 

Ver varios poemas gratuitamente en:

 

http://books.google.es/books/about/La_sal_del_tiempo.html?id=8ZqF0Jk7GqwC

El Sentido del Navegante

Instituto de Estudios Modernistas, Valencia, 2000

El Sentido del Navegante es un libro de lirismo duro, donde lo cotidiano y lo trascendental son los protagonistas a través de un lenguaje preciso y lleno de simbolismo.

 

 

Cabalgando a lomos del último glaciar

 

Crujen las cuadernas

Como vértebras 

De las que penden

Todos los glaciares

Lenguas heladas

En cuyos lomos nos columpiamos

Jóvenes transparentes

Resbalando

Vicio abajo

Si, a pesar del tiempo pasado

Hoy los sigo escuchado

Crujir

Se quejan los cimientos de aquel

Barco de hielo

Cuyo rumbo

Intentamos amar

Mientras acariciamos juntos

Despacio, el timón

Sujetando la rueda de la vida

Con aquella potencia domada

De quienes asumiendo el destino

Se dejan llevar hacia cualquier puerto

Sin que les importe la derrota

Ni el oprobio

Ni siquiera el olvido de su íntima melancolía

Porque padecen el mal

De los que duermen juntos

Un mismo sueño.

Protocolo del hastío 

(Por una Reivindicación del Poniente)

 

Ediciones Vitruvio, Madrid, 1996. (Colección Covarrubias)

El lenguaje preciso se aplica con esmero a la construcción de la metáfora como pilar de una poesía esencialista pero vigorosa y creativa. La reivindicación del poniente expresada en el subtítulo y evocada en muchos de sus versos invita al lector a mirar hacia esos lugares plenos de decadencia en los que la puesta del sol supone, una vez más, la rendición lenta del día mediante la derrota de la luz que sigue brillando en su agonía sublime.

 

 

Púnico Poniente

En el mar de tu iris

navegan mil bergantines

rumbo a Fantasia,

tu reino fenicio.

En tu jardín linfático

se quema la sal caída

del cabello esópico 

que un día

soñaste tener.

 

El hundimiento de la última isla de cristal

Alguien ha perforado

el subsuelo

buscando petróleo,

irremediablemente.

Todo perdido

y sin esperanza

apresúranse los pigmeos

urgidos por el rápido 

hundimiento

de la última ISLA DE CRISTAL.

¡Oh, Adán plusmarquista,

escucha la voz de la razón!,

recoge tus versículos,

despídete del Fausto Oriental

y tras violar las palmeras más esbeltas

y quemar sus secos dátiles,

viaja a lomos del humo

tan lejos como puedas,

antes que, definitivamente,

se vaya dulcemente a pique

el vidrio de tu existencia.

Poetas valencianos del 90. Antología y Diccionario. (Edición de Ricardo Llopesa)

Instituto de Estudios Modernistas, Valencia, 2000

 

José Siles González ha sido incluido en la Antología de Poetas Valencianos editado por prestigioso editor y poeta nicaragüense Ricardo Llopesa.

 

Ladridos de Agua

Ahora me ahogo

con tus ladridos de agua

que salpican mi desconcierto

entre rutilantes alaridos.

Ahora me perdería 

tras beberme

un vaso colmado de futuro

y quemaría raíces y troncos,

pirámides y museos,

sin volver la vista

...atrás.

Ahora mi moteada

y traducida esperanza,

tanto tiempo inmóvil,

se bajaría de la carroza,

abandonaría la cabalgata

y se haría cantante

...tal vez de ópera.

 

PANTERA URBANA Y COSMOPOLITA RECITANDO »LA TRIPULACIÓN DEL LIRICUS»

 

 

Tiene la belleza flexible

de las panteras urbanas

y cosmopolitas.

Habla con la firmeza

de quien sabe

que la escuchan mientras se deleitan

observándola.

 

Dice cosas previstas

que están en el poemario

»La tripulación del Líricus»,

esa preciada basura

escrita por un autor

consciente de su condena:

ser leído.

 

Es un mortal sin vocación

de inmortal,

pero seguramente

también será arrojado a la eternidad

fruto de la misma maldición

por la que él y su obra

son pasto

de muchedumbres lectoras.

 

A él no le importaría,

No:

Ser inmortal

y compartir la eternidad

escuchando

y observando

aquella pantera urbana

y cosmopolita,

que susurra los poemas

más invertebrados

de »La tripulación del Líricus».

 

Reseña de "La Tripulación del Líricus en "La Galla Ciencia"

 

 

 

 

Fotos viejas. ALFONSO VILA FRANCÉS

 

José Siles es salitre. Podría llevar un parche en el ojo, una pierna reconstruida tras amputársela en la isla de La Tortuga, o faltarle tres dedos por un pistoletazo recibido en Puerto Príncipe. Me lo imagino siendo ayudante de fogonero, o marinero en un viajedesde Liverpool al Lejano Oriente con dieciséis años.  El criarte al borde del Mediterráneo sobre las ruinas de la vieja Cartago Nova, leer a Conrad, a Melville o al Lowry de Ultramarina, y poseer la imaginería aventurera que a todo buen lector juvenil le proporciona Jules Verne, Salgari oStevenson, han hecho que José Siles lleve el mar en la sangre y parezca querer probarse a sí mismo como un hombre entre otros hombres a bordo de este viaje hacia la muerte que es cualquiera de nuestras vidas.  

 

Nacido en Cartagena y llevado por la profesión a Alicante, todos sus títulos, tanto sus novelas -Resaca Estigia (1987), La última noche de Erik Bicarbonato (1992), El hermeneuta insepulto (1993), La delirante travesía del soldador borracho (1994); El latigazo (1997); La Venus de Donegal (2012)- como sus poemarios –Protocolo del hastío(1996); El sentido del navegante (2001); La sal del tiempo (2006)- son deudores de este “pasado marino”, se anclan en lo vivido para que vida y obra anden de la mano, aunque sea a costa de imaginar una singladura fantástica, un periplo por los muelles de la existencia para que la travesía nos resulte más amable, con un recuerdo redondo, sujeto al baile de las olas y el salpicar del mar.

 

 

 A lo largo de veintiséis poemas se declara un mundo, a modo casi de monólogo interior en algunos, donde brilla un verso más apasionado, devoto de la épica de José María Álvarez, al que se huele en todo el libro con ese poso que sólo saben dejar los grandes maestros; y se declara ese mundo en otros poemas en voz de un cronista pacífico que nos relata, más narrativa que líricamente, los aconteceres del “comandante” del Líricus. Los más poéticos y elegíacos se encuentran al principio, se desata allí cierta pasión, algunos en primera persona y otros desde un “tú” pero en ambos casos desde un yo escribo con el que se construye el poema, servido tanto por la verdad histórica como por la verdad ficcional. Los más narrativos, que no prosaicos, en los que el estilo deriva hacia la sobriedad y la objetivación, nos llevan sin ninguna tensión por los entresijos de un universo rudo en el que reconocer los elementos que hacen de su “tripulación” personajes amables, y de su “comandante” un personaje que observa a su espaldas y sin ninguna tensión su mundo; porque como dice muy bienAntonio Marín Albalate en el prólogo del libro – que les recomiendo leer  después del poemario, y no antes… Como epílogo a la obra es espléndido- dice Albalate que

 

 

Escribe bajo un rumor de rememoraciones, acerca de “la gran sepultura colectiva” de todo, ese lugar donde nada es ahora.

Aquí está el sentido del libro. Una remembranza que en el fondo no es más que una invitación a detenerse, a mirar -con la calma de los años- hacia atrás, pero no como el que lee un epitafio, más bien desde una postura reflexiva y desengañada, al mismo tiempo tranquila y desvergonzada, capaz de reconocerse hasta en sus propios errores y mirando sin rencor ese pasado que vive todavía en la memoria. Porque la memoria guía los poemas, se sustenta y es el desahogo de nuestro poeta dándose a esos recuerdos como el que se da de nuevo a la bebida1.

 

Desde el principio nos lo deja claro: los años se miran desde lejos queriendo creer que aún seguimos en el mar de entonces, que sigue siendo un verbo vivo al que agarrarse con la esperanza del náufrago, mientras ve como “la tormenta” lo arrastra “hacia el sur”. Las citas previas de Antonio Marín Albalate, José María Álvarez, María Teresa Cervantes, Joaquín Piqueras y Samuel T. Coleridgeson el auténtico prólogo, nos sitúan ante los poemas que arrancan con una DESPEDIDA DESDE EL ROMPEOLAS donde José Siles nos dice “Dese el rompeolas del faro / (…) saludan las mujeres y los viejos, / el paso del Líricus / en su lento navegar hacia / los puertos más lejanos”2.

Ya la muerte se nos presenta en PARADOJA como “esa fulana maldita / con fama de puta, / es la asalariada peor retribuida / por la vida,…”3, -que me ha hecho recordar aquel poema de Oliverio Girondo4- y vuelve a aparecer en EL LENTO HUNDIMIENTO DEL LÍRICUS5 y en MAR DE VÍSPERAS o en TIERRA A LA VISTA: EL FINAL DEL PERIPLO. Luego la tienes de forma tácita en todos los poemas, esa sensación de fin próximo, esperado pero sin ninguna conmoción: asombro, despedida, cementerio marino, adiós sin esperanza, soledad, vacío colmado,… 

 

 

No hay angustia, no hay preocupación existencial ni se transforma por ello en una poesía moral o moralizante. La muerte que anticipa es la suya y la del Líricus donde navegan todos sus fantasmas, pero no son por ello poemas fúnebres, ni elegíacos en el sentido más puro del término. El recuerdo es un consuelo. No hay sensación de soledad, aislamiento o marginación, más bien de cierta alegría al exhibir esas aventuras gestadas contra todos los elementos del mundo, esas tormentase infiernos que moran en el interior del hombre pero que no le llevan a asustarse de sí mismo, más bien lo alientan porque en todo ello se reconoce y en el fondo ve la luz también en sus remordimientos, algo que podemos ver en uno de los mejores poemas, EL HUERTO DEL COMANDANTE6: “Ya retirado de los mares, / el comandante del Líricus / tienta al tiempo…”

 

Lo que no encontramos son sentimientos explícitos ni tampoco pesimismo grandilocuente, sí un cierto romanticismo por todo lo perdido “sin más recuerdo que un adiós marchito”7 y una aceptación consciente de ese acabarse sin fin paradójico. Son versos que depuran desde la madurez la llegada al límite de la existencia con la aceptación de que el viaje se hace “sin resplandores memorables / que merezcan la pena”8. Sólo nos queda la duda huérfana y sin miedo a lo que se tenga que producir, como cuando narra el lento hundimiento del Líricus.9

 

No hay hermetismo de ningún tipo, todo el verso transcurre en una estructura sencilla y libre de cualquier atadura métrica pero con un ritmo cerrado que acompaña dulcemente, al arbitrio del oleaje que zarandea el discurrir de la lectura fácilmente, no se confunde el mensaje, depurado hasta perfilar el paisaje, los aromas y la memoria con desesperanza. El tiempo es un mar inmenso sobre el que navega en círculos hasta descubrirse a él mismo como la isla hacia la que dirigir la proa10. 

 

 

A destacar dos licencias en el tono general que me han gustado: la recuperación de la niñez y la amistad en NIÑO DE ABRIGO AZUL EN EL MONTE SACRO. CRÓNICA DE UN BOMBARDEO CASI IMAGINARIO, con ironía y optimismo; y el deseo manifiesto de alcanzar la inmortalidad literaria que leemos en PANTERA URBANA Y COSMOPOLITA RECITANDO “LA TRIPULACIÓN DEL LÍRICUS”11, donde ironiza sobre su propia obra y su condición de “mortal sin vocación de inmortal”. Y esa es otra figura que aparece y desaparece como referente para el poeta, esa pantera urbana a la que desearía escuchar eternamente susurrando “los poemas más invertebrados” de La tripulación del Líricus.

La sensación, al final del libro, es la que deja esa muda soledad en la que, también al final, nos encontraremos todos. Ficción o realidad, los poemas nos trasladan aquello que seguramente Malcom Lowry sintió a bordo del Pyrrus y que alimentó sus grandes novelas, eso que todo escritor debe sentir para hacer verdad lo que, real o imaginario, puebla siempre sus versos.

"Siento dentro de mí, por así decirlo, una corriente tempestuosa, mientras mi corazón late al ritmo de las máquinas y yo voy con el barco hacia los veranos eternos. Fuera estalla la tormenta, ¡se ve el resplandor del fuego tropical! Bueno o malo, parece que esto es existir... Es como si hubiera estado silencioso y confundido por el sueño toda mi vida".

 El viaje que nunca termina no ha hecho sino comenzar, para fortuna de nosotros, los lectores, en estos poemas de José Siles.

 

 

 

Jean Paul Caribdis

 

 

 

 

 

 

1.       El poema ESPÍRITU DE DRAKE APARECIÉNDOSE AL GIRAR CABO DE HORNOS es la mejor muestra de ello (pp. 22 y 23).

2.       DESPEDIDA DESDE EL ROMPEOLAS, P. 15.

3.       PARADOJA, P. 16.

4.     Muerte puta, muerte cruel,/ muerte al pedo, muerte implacable,/ muerte inexorable,/ misteriosa muerte./ Muerte súbita, muerte accidental,/ muerte en cumplimiento del deber.

5.       P. 27.

6.       p. 24.

7.       TODO, P. 30.

8.       TIERRA A LA VISTA: EL FINAL DEL PERIPLO. P. 40.

9.       “…el Líricus se mantuvo / embarrancado veinte años, / cuatro meses y doce días, / con siete larguísimas horas y media, / las peores y más graves; / su tripulación aguantó en sus puestos…” EL LENTO HUNDIMIENTO DEL LÍRICUS, p. 27.

10.   LA ISLA FLOTANTE. P. 44.

11.   P. 38.

 

Más sobre José Siles: http://culturacuidados.wix.com/copy-of-jose-siles

 

 

                                              oOo

 

 

 

 

Las fotografías que ilustran este artículo son propiedad, y han sido cedidas por él mismo para tal fin, del también poeta ALFONSO VILA FRANCÉS, al que agradecemos desde aquí su gentileza.

 

Alfonso nació en 1970 en Valencia, donde actualmente reside. Ha vivido en Orihuela, Madrid, Bruselas y Debrecen (Hungría). Ha trabajado como  monitor de tiempo libre, bibliotecario, archivero y profesor de secundaria. Ha escrito en muchas revistas, como por ejemplo: “Cuadernos del matemático”, “Dos disparos”,  “Calicanto”, “El vendedor de pararrayos”, “Cuadernos del lazarillo”, “Factorum” “Groenlandia”, “Agora”, “Acantilados de papel”, “La bolsa de Pipas”, “Fábula”, “El coloquio de los perros”, “La ira de Mofeo”, “Hypérbole”, y “Jot Down” . También ha ganado algunos premios (entre ellos “Miguel de Cervantes”,  “Jaume Roig”, “Vila de Canals”, “Diputación de Castellón”, Ciudad de Getafe”, “Cortes Valencianas”,  “Marco Fabio Quintiliano” y “Mariano Roldán”) . Ha publicado novelas, libros de poesía, de relatos y de ensayo.

 

 Para conocer más de Alfonso:

-Últimas colaboraciones en revistas:
http://www.jotdown.es/author/alfonso-vila/

http://blogs.culturamas.es/alfonsovila/

http://papeldeperiodico.com/author/alfonsovila/

http://www.espacioluke.com/2013/Octubre2013/vila.html

http://hyperbole.es/2013/12/prime-time-poema-final/

-Blogs propios:

http://inviernoensiberia.blogspot.com.es/

http://alfonsovilafotografo.blogspot.com.es/

http://noticiasdesdesiberia.blogspot.com.es/

http://papelesnegrosdos.blogspot.com.es/

http://papelesnegros.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

http://www.lagallaciencia.com/2015/01/los-tripulantes-del-liricus-de-jose.html

 

RAMONCÍN RECITANDO POEMAS DE "LA TRIPULACIÓN DEL LÍRICUS EN "ESCALOFRÍOS EN LA NOCHE" (GESTIONA RADIO)

M;uy agradecido al gran maestro Ramoncín (y al enorme Marín Albalate) por recitar en su programa de radio "Escalofríos en la Noche" (Gestiona Radio) algunos de los poemas de los Tripulantes del Líricus:

 

http://www.gestionaradio.com/17209-escalofrio-en-la-noche-ramoncin-2014-11-18-000000-192kbps-mp3/

 

Muelles de la Historia minuto 24,15 en archivo audio. (-34 en enlace)

 

 

http://www.gestionaradio.com/17210-escalofrio-en-la-noche-ramoncin-2014-11-25-000000-256kbps-mp3/

 

"Tierra a la vista: el final del periplo" minuto 7,11 en archivo audio (-49 en enlace)

 

http://www.gestionaradio.com/19042-escalofrio-en-la-noche-ramoncin-2014-12-30-000000-256kbps-mp3/

 

Necesito Soñarme: 24,15 en  archivo audio audio(-42,10 en enlace).

 

 

LECTURA DE UNO DE LOS POEMAS DE LOS TRIPULANTES DEL LÍRICUS POR EL AUTOR:

 

"PANTERA URBANA Y COSMOPOLITA RECITANDO LA TRIPULACIÓN DEL LÍRICUS"

 

http://www.conoceralautor.com/libros/ver/NTIwMQ==

 

 

Presentación en la Universidad de Murcia de La estructura del aire a cargo de

Francisco J. Díez de Revenga (30 de mayo de 2019) 

Francisco J. Díez de Revenga leyendo un poema de La estructura del aire

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